A quién está dirigido: Personal de AVESA y PLAFAM que atienden sobrevivientes de violencia basada en género en el marco del proyecto JUNTAS.
Duración 32 horas académicas.
Estas acciones se realizan como parte de los resultados obtenidos en los Diagnósticos de género realizados en ambas organizaciones, esto con la finalidad de respuesta a los cuellos de botella a la incorporación de la perspectiva de género en el quehacer de las organizaciones que conforman el consorcio los cuales tributan a mejorar la calidad de los programas, contribuyendo a la eliminación brechas de género en los servicio y a la sensibilización del personal.
Amé el material de la formación, la verdad es que todo el contenido fue muy enriquecedor.
Gracias Gisel!
Muchas gracias por la oportunidad de realizar esta formación. Felicitaciones, Dorenny. Un curso con contenido de gran complejidad y profundidad, lo hiciste ameno, claro y sencillo. Me llevo a las dudas, a repreguntarme y eso lo agradezco mucho.
Gracias Belkis, viniendo de ti este comentario el honor es doble.
Felicitaciones información muy didáctica para actualizar conocimiento y profundizar en acciones que podemos realizar así mejor nuestro ejercicio profesional
Gracias Leonardo!
¿Las mujeres y las niñas pueden tomar la decisión de solicitar servicio de SSR por sí mismas? ¿En caso negativo, qué factores les impiden hacerlo?
En teoría y bajo el marco de los derechos humanos internacionales, sí. Todas las mujeres y adolescentes tienen el derecho a la autonomía corporal y a acceder a servicios de salud sexual y reproductiva de manera confidencial y autónoma. Incluso esta enmarcado en la ley venezolana. Aunque la ley lo avala, en la práctica muchas mujeres enfrentan barreras culturales, sociales o desinformación por parte del personal de salud. Hay ciertos factores que limitan el acceso a este servicio; El personal de salud, es el primer punto de contacto y, lamentablemente, el primer filtro de discriminación en ocasiones. La mayoría anteponen sus creencias personales o religiosas sobre el derecho de la paciente. Se suele cuestionar la madurez de las adolescentes o la capacidad de decisión de las mujeres adultas, negándoles información clara y objetiva. Por ejemplo, si una mujer adulta con 2 hijos de 33 años está solicitando la esterilización. En ocasiones es juzgada y negada la atención, y te explican que ellos consideran que aun estas muy joven y que es probable que en futuro quieras tener mas hijos. Yo considero en lo personal que, si te están notificando la decisión que estoy tomando sobre mi cuerpo, no es para discutirlo ni mucho menos ser juzgada. Pero bueno en ocasiones esto escapa de nuestras manos ya que la misma sociedad se encarga de juzgarte. También existe una brecha enorme entre lo que dice la ley y lo que se aplica en el consultorio. Tanto pacientes como personal de salud suelen desconocer los protocolos legales vigentes, temiendo consecuencias legales por servicios que son, en realidad, derechos garantizados. Las mujeres y adolescentes rara vez reciben o solicitan asesoría sobre cómo denunciar la negación de servicios o cómo ejercer su derecho al consentimiento informado. El sistema patriarcal ha dictado históricamente que el cuerpo de la mujer es un territorio de control social o familiar. En definitiva la sexualidad femenina sigue siendo un tabú. Solicitar servicios de SSR a menudo se asocia con “promiscuidad” o falta de moral, lo que genera una barrera psicológica de vergüenza y culpa. El daño emocional es una de las barreras más invisibles pero poderosas.
Diana lamentablemente es difícil hacer que la realidad se transforme sólo con una Ley, la verdad es que hace falta una toma de consiencia importante para alcanzar cambios sostenibles sobre todo en materia de SSR.
¿Las mujeres y las niñas pueden tomar la decisión de solicitar servicio de SSR por sí mismas? ¿En caso negativo, qué factores les impiden hacerlo?
En teoría y bajo el marco de los derechos humanos internacionales, sí. Todas las mujeres y adolescentes tienen el derecho a la autonomía corporal y a acceder a servicios de salud sexual y reproductiva de manera confidencial y autónoma. Incluso esta enmarcado en la ley venezolana. Aunque la ley lo avala, en la práctica muchas mujeres enfrentan barreras culturales, sociales o desinformación por parte del personal de salud. Hay ciertos factores que limitan el acceso a este servicio; El personal de salud, es el primer punto de contacto y, lamentablemente, el primer filtro de discriminación en ocasiones. La mayoría anteponen sus creencias personales o religiosas sobre el derecho de la paciente. Se suele cuestionar la madurez de las adolescentes o la capacidad de decisión de las mujeres adultas, negándoles información clara y objetiva. Por ejemplo, si una mujer adulta con 2 hijos de 33 años está solicitando la esterilización. En ocasiones es juzgada y negada la atención, y te explican que ellos consideran que aun estas muy joven y que es probable que en futuro quieras tener mas hijos. Yo considero en lo personal que, si te están notificando la decisión que estoy tomando sobre mi cuerpo, no es para discutirlo ni mucho menos ser juzgada. Pero bueno en ocasiones esto escapa de nuestras manos ya que la misma sociedad se encarga de juzgarte. También existe una brecha enorme entre lo que dice la ley y lo que se aplica en el consultorio. Tanto pacientes como personal de salud suelen desconocer los protocolos legales vigentes, temiendo consecuencias legales por servicios que son, en realidad, derechos garantizados. Las mujeres y adolescentes rara vez reciben o solicitan asesoría sobre cómo denunciar la negación de servicios o cómo ejercer su derecho al consentimiento informado. El sistema patriarcal ha dictado históricamente que el cuerpo de la mujer es un territorio de control social o familiar. En definitiva la sexualidad femenina sigue siendo un tabú. Solicitar servicios de SSR a menudo se asocia con “promiscuidad” o falta de moral, lo que genera una barrera psicológica de vergüenza y culpa. El daño emocional es una de las barreras más invisibles pero poderosas.
Muchas gracias Diana con incorporar al debate las barreras actitudinales que el propio personal de un servicio puede generar y son muchas no sólo de género sino también color de la piel, edad, clase social, etnicidad y el de religión es bien particular, porque sin temor a equivocarme no hay una religión en la que el papel de la mujer sea valorado en su justa medida respecto al hombre, por tanto esto de que tenga derechos sobre su propio cuerpo y a decidir cuando, cuantos y si quiere o no tener hijos es un peso con el que no cargan los hombres, y el estereotipo pesa.
Empezaré comentando que por ser la única niña de 3 hermanos, no podía jugar a los carritos, ya que en casa los carros eran para mis hermanos y las muñecas para mi. Por tal motivo mientras mis hermanos jugaban juntos yo jugaba sola. Por otro lado por ser mujer me dieron el rol hogareño, osea AMA DE CASA. Mientras que el rol de los varones era estudiar, ver TV y colaborar en una que otra cosita. Así como se noto en el video, el chico logrando su meta sin ningún obstáculo, mientras que la chica termina cargada y frustrada. Rompamos el círculo.!
¡Gracias Dougleinys! Así como lo mencionas los roles y estereotipos comienzan en nuestros espacios primarios de socialización, incluso puede que en casa hayas tenido una crianza más inclusiva, al relacionarte en la comunidad, en ambientes educativos, religiosos y más aún en los medios de comunicación, se reproduzcan de nuevo estas normas sociales que refuerzan estos estereotipos de género, heteronormativos y que idealizan una masculinidad hegemónica como único patrón correcto, posible e incuestionable.